Plataforma de Suelos Contaminados de Cartagena y AAVV Sector Estación

Los vecinos y vecinas de Los Mateos volvieron ayer a la calle para denunciar una situación que, según afirman, “se ha convertido en una amenaza diaria para nuestras familias”. Viven junto a la parcela municipal UA1, donde desde hace años se han detectado residuos peligrosos, suelos contaminados y presencia de metales pesados y amianto, sin que —según denuncian— se haya garantizado su protección.

Un riesgo conocido desde 2023, pero oculto a quienes vivían junto a la parcela

La Asociación de Vecinos del Sector Estación, la Plataforma de Suelos Contaminados de Cartagena y los propios afectados explican que no conocieron la verdadera dimensión del problema hasta julio de 2025, cuando localizaron documentación oficial en la Plataforma de Contratación del Sector Público.

Esa documentación revelaba que Ayuntamiento de Cartagena y Dirección General de Medio Ambiente disponían desde 2023 de caracterizaciones y análisis de riesgos que confirmaban:

  • Concentraciones extraordinariamente elevadas de plomo, cadmio, arsénico, antimonio y mercurio.
  • Riesgos tóxicos y cancerígenos no aceptables, incluso para los residentes de las viviendas colindantes.
  • Presencia de amianto tipo crisotilo, confirmada analíticamente el 3 de febrero de 2026.

Pese a ello, los vecinos aseguran que nunca fueron informados de los riesgos ni de las medidas de protección necesarias.

“Durante todo ese tiempo seguíamos viviendo junto a la parcela sin conocer aquello a lo que estábamos expuestos”, denuncian.

Los contaminantes ya están dentro de las viviendas

Las analíticas realizadas en polvo doméstico dentro de las casas del entorno han detectado:

  • 8.370 mg/kg de plomo
  • 78 mg/kg de cadmio
  • 56,3 mg/kg de arsénico
  • 53,9 mg/kg de antimonio
  • 7,3 mg/kg de mercurio

Las evaluaciones de riesgo concluyen que estos valores superan en órdenes de magnitud los límites considerados aceptables, especialmente para menores, con riesgos tanto carcinogénicos como de toxicidad sistémica (riñón, hígado, sistema nervioso).

En biomonitorización privada —tras serles denegadas estas pruebas en el sistema público de salud— se han detectado niveles elevados de plomo en sangre en todos los residentes analizados, incluido un menor con 12,0 µg/dL, además de presencia de arsénico en orina.

Amianto: un riesgo añadido sin evaluación suficiente

Desde febrero de 2026 existe confirmación de amianto tipo crisotilo en materiales de la UA1. Los vecinos denuncian que no se ha investigado adecuadamente si las fibras han podido dispersarse fuera del foco o mezclarse con el polvo que llega a las viviendas.

Medidas previstas… pero no aplicadas

La documentación de la obra incluía medidas de seguridad como:

  • Humectación y nebulización del terreno
  • Control del viento
  • Paralización de trabajos en condiciones desfavorables
  • Cubrición e impermeabilización de acopios
  • Limpieza de ruedas y viales
  • Control de lixiviados
  • Confinamiento perimetral
  • Vigilancia ambiental

Los vecinos afirman haber documentado numerosos episodios en los que estas medidas no se aplicaban o eran insuficientes, y denuncian que no recibieron información preventiva clara sobre cómo protegerse.

Enfermedades en el entorno inmediato

En una sola calle del barrio hay actualmente siete personas con cáncer, además de vecinos con otras patologías graves. Aunque cada caso tiene su historia clínica, los residentes vinculan este patrón a la exposición continuada a contaminantes.

“No podemos aceptar que se nos pida contemplar estos hechos por separado mientras siguen apareciendo contaminantes en nuestras viviendas y en nuestros organismos.”

“Se descontamina una parcela municipal, pero no a costa de contaminar nuestras casas”

Los vecinos denuncian que la retirada de residuos peligrosos de la UA1 no puede convertirse en una autorización para trasladar la contaminación al interior de sus viviendas.

Piden:

  • Actuación inmediata sobre la fuente de contaminación
  • Protección especial para menores y personas vulnerables
  • Limpieza técnica de viviendas y viales
  • Control real del polvo, del amianto y de los lixiviados
  • Transparencia total sobre los resultados de las mediciones
  • Información preventiva comprensible y continuada

Un barrio que ya no puede esperar más

La situación en Los Mateos ya no admite matices ni demoras. Los datos están sobre la mesa, las analíticas existen, los testimonios se repiten y la contaminación ha cruzado la línea que separa la parcela UA1 de las viviendas. La omisión institucional no es un concepto abstracto: es la ausencia de medidas, la falta de información, la demora en los resultados clínicos y la normalización de que un barrio entero respire polvo contaminado mientras se asegura que “todo está conforme a normativa”.

Los vecinos no piden privilegios. Piden protección, transparencia y una respuesta sanitaria a la altura del riesgo documentado desde 2023. Piden que sus hijos no jueguen junto a una parcela tragando polvo tóxico, ni que el interior de sus casas —donde se presupone seguridad— se convierta en una trampa mortal. Piden que el polvo no entre por las ventanas. Piden que la administración deje de mirar hacia otro lado.

Y piden, sobre todo, que respirar no sea un acto peligroso en un barrio que lleva demasiado tiempo soportando lo que nunca debió permitirse.

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